Ensayo – El discurso político en la estética sociológica

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La estética sociológica o cómo generar oposición desde la dialéctica del arte como discurso político

En Internet está disponible para su descarga un libro para colorear sobre las Panteras Negras. La organización política y nacionalista negra, socialista y revolucionaria, creada en Estados Unidos, en la década de los sesenta. Como respuesta al racismo, acoso y violencia policial ejercida sobre la comunidad afroamericana.

En principio, al hojear sus 13 páginas, parece que se trata de enaltecer la lucha de este grupos social. Sin embargo, se afirma que se trató de propaganda producida por el propio gobierno norteamericano, a través del FBI. Los libros fueron repartidos en los barrios de clase baja para menospreciar los objetivos del partido y devaluar su lucha.

De hecho, la propaganda también es una manifestación artística de la realidad sociopolítica del entorno. Este ejemplo en particular, nos permite establecer una estructura y un contexto para hablar de la estética sociológica. Cómo el arte ha sido y es usado como herramienta del discurso político… ¿Es el arte capaz de generar cambios? ¿O su uso en el marco de un museo lo relega a un mero hecho estético?

La sociología estética establece que el hecho humano, el arte, y los factores que intervienen, bien sean políticos, económicos y/o culturales, se relacionan recíprocamente. La influencia de la sociedad es igual en el arte como el aporte que el arte brinda al desarrollo social. Según Lucy Lippard, crítica de arte, activista y feminista norteamericana, el arte desde una intención social es una crítica al poder. Para Rudolf Baranik, artista y también activista, el arte sirve más bien como una herramienta poderosa dentro del discurso didáctico. Los detractores de la estética sociológica afirman que el arte no es capaz, ni puede cambiar nada.

Los derechos civiles entran al museo

El arte como activismo y como mecanismo de denuncia se ha hecho un espacio en el inmaculado espacio del museo. La participación del intelectual ya no es el de productor del conocimiento, tal y como discutieron Gilles Deleuze y Michel Foucault en 1972. Ahora, su función es la de organizar luchas, impugnar las formas del poder, y denunciar.

Las obras de John Akomfrah, Terry Adkins y el galardonado director de cine, Steve McQueen, formaron parte de una exhibición organizada por el Museo Colección Berardo en Portugal en 2016. Bajo el nombre Unfinished Conversations: Encoding / Decoding*, la muestra reúne instalaciones de vídeo-arte que intentan reflejar la realidad socio-política actual.

En el caso de la obra de Akomfrah, y que da nombre a la exposición, su vídeo instalación usa archivos personales del sociólogo Stuart Hall para hablar de la identidad. Esta como producto de la memoria y el entorno. Además de adentrarse en la relevancia política que tuvo Hall como una de las figuras fundamentales en la creación de la izquierda británica en la década de los 60.

La pieza de Terry Adkins, Flumen Orationis (From the Principalities), rinde homenaje a dos grandes figuras de la cultura afroamericana. El montaje sobrepone el discurso de Martin Luther King Jr., Why I Am Opposed to the War in Vietnam (1967), con música de Jimi Hendrix. En paralelo, se proyectan fotografías de dirigibles de principios del siglo XX que eran destinados al transporte de material de guerra.

En el caso del director Steve McQueen, su obra End Credits rinde tributo al cantante, actor y activista norteamericano Paul Robeson. Su instalación muestra cientos de páginas de informes del FBI que son leídas en voz alta. Estos informes confirman los años de vigilancia intensa, persecución y racismo, del que fue víctima Robeson por su inclinación política durante la era McCarthy.

 

Arte & política

El discurso político ha dejado de ser relevante, la verdad ya no es importante. Mientras tanto, la extrema derecha se hace cada vez más visibles y hasta se normaliza. En este contexto que el arte debe usar su voz y sus medios como discurso político. Ser activismo y denuncia. Reflejar y educar sobre los recursos que los espectadores tienen a su alcance para que su voz sea escuchada. Se trata de la dialéctica del arte y de lo político como un todo que libera. Si se usa concienzudamente puede intensificar nuestra voz.

*El título de esta exposición está inspirado en el ensayo de Stuart Hall, Encoding and Decoding in the Television Discourse (1973)

 

*Ensayo publicado en Blasting News México

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